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Mi querido cactus...

Como sé que os gusta eso de leer anecdotillas de la mías, hoy me dispongo a contaros la anédota del cactus que estabais deseando desde hace tiempo.

Resulta que hace unos años, alguien de mi familia recibió de regalo de cumpleaños un feo cactus. No sé si fue un regalo a mi madre que la pobre mujer planta que tiene, planta que se le muere. Sin embargo, yo he tenido varias plantas que se han convertido en palmeras o árboles casi llegando a tocar el techo jajaja. La pobre mujer tiene la fama de matar todo tipo de plantas varias y anda medio depresiva.

Ahí estaba el cactus, feo, simple... no sabíamos donde colocar esa mierda. Al final, algún iluminado (quizá mi padre) se le ocurrió colocar el dichoso cactus al lado de la puerta de la terraza sobre un altavoz grande que tenemos.

En eso que era verano y el cactus sobrevivía el pobre todavía y fui a abrir la puerta de la terraza con normalidad y se cayó una pieza del altavoz con tan mala suerte que la sujeté para que no se cayera al suelo y se movió el altavoz entero con el cactus de los cojones.

Al final, por intentar que no cayera tampoco el cactus al suelo y muriera la maceta y él mismo, lo salvé cogiendo no la maceta como las personas normales sino el cactus en sí con la mano en plan velocidad de reacción y así acabé gritando con no sé cuantos pinchos clavados en los dedos.

Tuve que ir a por unas pinzas y me pegué media hora de reloj sacándome pinchos y pinchos del apestoso cactus... total para que luego al año lo matase mi madre... ( y eso que es muy difícil matar un cactus pero ella lo consiguió).

Conclusión: echo de menos al cactus... regaládme uno en mi cumple.

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