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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Historia.

Capítulo 4: Después de la marea siempre llega la calma

El desmayo de la abuela  dejo preocupados a Álvaro y a Clara. Durante el camino de vuelta a la casa de la playa se mantuvieron silenciosos. Clara pensaba en lo bien que se habían comportado aquellos chicos del pueblo cuando su abuela se había desmayado, en especial, Alberto. Éste había reaccionado rápidamente y hábía conseguido tranquilizarlos a ella y a su hermano Álvaro mientras llegaba ayuda. Después del susto, habían charlado amenamente y le había ofrecido su ayuda con cualquier problema. Clara, por su parte, le había explicado qué estaba de vacaciones con su abuela por un tiempo y había aprovechado a darle las gracias por lo bien que se había comportado. Antes de despedirse,le había presentado al resto de los amigos: Sofía, Carol, Alejandro, Adrián y Daniel.

Cuando llegaron a la casa, Soledad cogió el bolso y una baraja de cartas sin estrenar. Clara, que no perdía detalle, se quedó sorprendida de ver cómo su abuela después de lo que había pasado  hacía vida normal sin preocupación alguna. Se despidió y ni siquiera escuchó la voz de su nieta que le aconsejaba quedarse e casa, al menos esa tarde. El resto de la tarde Álvaro la pasó viendo en la tele una película de  ciencia ficción. Clara se encerró en el cuarto y llamó a sus padres para que supiesen que habían llegado bien y para informarles de lo que le había pasado esa tarde con su abuela. Sus padres la traquilizaron y le dijeron que les llamase si sucedía algo más o si pasaba algo malo.

Por la noche, cuando su abuela regresó de la partida de cartas en casa de sus amigas les preparó una buena tortilla de patatas que Álvaro y su hermana comieron de buena gana. Mientras cenaban su abuela les comentó que un día por semana había cine en el pueblo y que si no estaban muy cansados podían ir. Clara respondía en seguida que le apetecía ir y su hermano, por no quedarse atrás, se apuntó al plan.La noche prometía estar bien, así que Clara se puso monilla. Su hermano, juguetón, aprovechaba para despeinarla en cuánto Clara se despistaba. A las diez y cuarto salieron  en dirección a la plaza del pueblo.

continuará...

06/11/2005 15:00. #. Tema: Historia No hay comentarios. Comentar.

Capítulo 3- Sorpresas desagradables

La tarde prometía. Clara se puso el pantalón pirata blanco con la camiseta negra y las sandalias. Su hermano se puso su camisa de surfero y el pelo pincho de siempre. La abuela Soledad se vistió con un vestido suelto blanco y unas sandalias blancas que dejaban ver unos pies muy bien cuidados.

Tenían hasta las 7 para visitar una parte del pueblo porque a las 7 y cuarto su abuela se iría a la partida de cartas de todas las tardes.Después de un rato caminando por las callejuelas sin rumbo fijo, decidieron dar un descanso a sus piernas y sentarse a tomar un helado. Soledad, era aficionada desde siempre al dulce, pero se cuidaba muchísimo. Alvaro,fue el único que se decidió y optó por un Häagens-Dazs de café con trocitos de chocolate.De repente, Clara se percató de que uno de los chicos sentados cerca del puesto de helados iba al mismo curso que ella, justo a la clase de enfrente.Se llamaba Alberto y era él típico que se las lleva a todas de calle. Alto, moreno,ojos marrones, pelo cortito, piercing en la lengua... vamos que es el prototipo de hombre atractivo. Clara lo odiaba,tenía noticias de lo fanfarrón y lo mal que se comportó con su amiga Susana cunado ella solo quería saber porque no quería nada con ella.

Giró la cabeza para pensar que podía hacer para que no le viese. No estaba solo,sino acompañado de otros dos chicos y de otras dos chica, una de ellas se mostraba muy mimosa con él. Hablaban a voces y uno de ellos le decía: Oye tío, a ver si haces un poco de caso a Sofía que la tienes ahí y no le haces ni caso. Los demás reían como panfilos. El pesado de Álvaro acabó el helado empujado por las prisas de su hermana de irse ya de allí para bañarse en el mar pero cuando se estaban levantando su abuela se demayó de repente sin que les diese tiempo a nada. Clara corrió a avisar al hombre del puesto de los helados para que les ayudase y el dueño le dijo que le pusiese los pies en alto que avisaría a la ambulancia. Alberto y los demás acudieron para saber si necesitaban ayuda.En ese momento,Soledad volvió en sí y cuando llegaron los médicos dijeron que había tenido una bajada de tensión y que debía comer algo para evitar que le volviese a suceder.

Continuará...
27/03/2005 20:16. #. Tema: Historia No hay comentarios. Comentar.

Capítulo 2- Hogar, dulce hogar

Después de contarle todo lo que se habían aburrido en el viaje, Soledad les invitó a picar algo en un bar, cerca de la estación y así podrían charlar más. Desde que Soledad perdiese a su marido, ella no había vuelto a sonreir pero hoy se la veía radiante.

La casa estaba cerquita del mar. Estaba pintada de blanco y las ventanas de azul cielo. A pesar de que no eran tan grande como se había imaginado,a Clara le pareció que tenía algo que le atraía. Tenía tres dormitorios al final del pasillo, un baño nada más entrar a la izquierda, una cocina y un salón con una gran mesa.Tenía colgadas por la pared pinturas del mar ,conchas y caracolas. Álvaro se cogió la habitación más grande, la que estaba al lado del salon y Clara se quedó con la de la ventana que daba al mar.

Mientras Álvaro veía la tele en el salón,Clara deshizo el equipaje y lo ordenó en el armario de su nuevo cuarto. Como terminó pronto, salió a dar un paseo por la playa hasta que su abuela tuviera la comida preparada. El sol pegaba fuerte así que se cogió la gorra y se puso el bañador.Ya estaba hecha una mujer como le había dicho su madre pensaba Clara mientras se poní el bikini.

Paseo durante una hora por la orilla para tener frescos los pies.Se bañó dos veces y volvió a casa.Había intentado alejarse poco porque todavía no conocía mucho el pueblo, por eso, llegó en seguida a casa. Se oían voces extrañas dentro de casa, así que se quedó paralizada en la puerta. Por el fondo del pasillo apareció su abuela y le dijo:

-¿Qué tal ese paseo por la playa? Mientras estabas fuera han venido una amigas a visitarme. Ven que te las voy a presentar-le dijo su abuela.

-Yaya,¿se van a quedar a comer con nosotros?- preguntó su nieta

-No. Solo querían visitarme y quedar para la partida de cartas de esta tarde.Yo ya no estoy para tantos trotes por eso, me he buscado cosas para hacer y me he aficicionado a la partidas de cartas. ¿no es interesante? Esta tarde iremos a casa de Aurora pero otro día jugaremos aquí.

- Ummmm.. esta bien eso de quedar todas juntas- respondió Clara.

Soledad presentó a Clara y todas sus amigas le saludaron y le dijeron lo guapa que era y que Soledad les había hablado delicias sobre ella.Pasado un tiempo, se marcharon y Álvaro y Clara se sentaron en la mesa para comer.En los platos de los dos no quedó ni una sola lenteja. La abuela cocinaba deliciosamente bien y nunca tenían motivo de queja.

Nada más terminar de comer, se echaron a dormir cada uno en su cama la típica siesta.Cuando se despertaron el pesado de Álvaro quería dar una vuelta por el pueblo, asi que Clara tuvo que ir con ellos.

CONTINUARÁ...uhhhh
06/12/2004 21:15. #. Tema: Historia Hay 2 comentarios.

Capítulo 1- Despedida y bienvenida

Clara no sabía que pasar el verano en ese pequeño pueblo le iba a cambiar la vida. Nada más acabar el curso su madre le dijo que este verano podía visitar a su abuela Soledad que vivía en un pueblecito de la costa.

-Este verano papá y yo hemos pensado que ya eres mayor y puedes ir tu sola con tu hermano a casa de tu abuela. Pasas unos días con ella y así os veis que este año casi no la hemos visto desde que se trasladó a vivir allí- propúso su madre.

- No sé mamá... es que tengo aquí a los amigos y allí no conozco a nadie. Me aburriré y para estar...- respondió ella.

-Clara no empieces con las tonterías esas.Piénsatelo y mañana me dices algo- dijo tajante su madre.

Su madre sabía que era una chica tímida y que le costaba mucho hacer amigos pero eso el ayudaría a abrirse más. Además iría con su hermano Álvaro, que estaba con los 13 años insoportable.

Al día siguiente, todas sus amigas le animaron a cambiar de aires e irse a ver a su abuela. Y la verdad es que un poco a disgusto aceptó.

El viernes salieron su hermano y ella rumbo a Altea.El viaje en tren se hizo eterno y su hermano empezó a dar la tabarra que si se moría de hambre, que si se mareaba, que si se aburría... Clara sacó las cartas y jugaron a "Pumba", su juego preferido.Mientrás se alejaban de Madrid y cambiaban el paisaje gris por uno verde y luego azul. En frente apareció la costa.La luz del sol que entaba por la ventanilla les cegaba por lo que tuvieron que correr las cortinillas.

Cuando llegaron, su abuela estaba en la estación. Tenía buen aspecto, el cambio de ciudad le había sentado bien. Tenía el pelo rizado y rubio, la piel morena y lleva un vestido azul oscuro.

-¿Cómo estáis? ¿Qué tal el viaje?Hoy no he pegado ojo de la emoción. ¡Qué guapito estás muchachote!- les dijo su abuela mientras le comía a besos y le revolvía el pelo a Álvaro que tanto tiempo había dedicado a ponerselo en pincho.

-Un poco aburrido pero ha merecido la pena. Esto es maravilloso, abuela.

CONTINUARÁ
20/11/2004 20:56. #. Tema: Historia Hay 2 comentarios.


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